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Psicoterapia Individual en línea
Duración de la sesión: 50 minutos
Las sesiones se realizan a través de una plataforma de videollamada segura, lo que te brinda flexibilidad y accesibilidad sin importar dónde te encuentres. Trabajaremos en un espacio confidencial, cómodo y adaptado a tus necesidades, manteniendo la misma calidad y profundidad que en la modalidad presencial.
Para conocer la tarifa y disponibilidad actual, puedes escribirme directamente.
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Psicoterapia Individual Presencial
Duración de la sesión: 50 minutos
Las sesiones se llevan a cabo de manera presencial en un consultorio diseñado para ofrecerte un ambiente cómodo, confidencial y seguro. Es un espacio pensado para que puedas expresarte con libertad y trabajar en tu proceso terapéutico de manera cercana y personalizada.
Para conocer la tarifa y disponibilidad actual, puedes escribirme directamente.
Modelos de intervención
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La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es un enfoque psicológico basado en la evidencia científica que ayuda a comprender cómo los pensamientos, las emociones y las conductas están relacionados y cómo pueden influir en nuestro bienestar.
Se basa en la premisa de que los problemas surgen de cómo las personas interpretan las situaciones, no de las situaciones en sí mismas.
A través de la TCC, trabajamos en identificar y modificar patrones de pensamiento que generan malestar, así como en desarrollar estrategias más saludables para enfrentar las situaciones de la vida cotidiana.
Este enfoque se centra en el presente y en la resolución práctica de los problemas, promoviendo cambios que se traduzcan en una mejor calidad de vida emocional, mental y conductual.
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La Terapia Cognitivo-Conductual Mejorada (TCC-E) es el tratamiento por excelencia con amplio respaldo científico para los trastornos de la conducta alimentaria. No se centra en un diagnóstico específico, sino en los procesos psicológicos que mantienen el problema.
Este enfoque parte de la comprensión de que la sobre-valoración del peso, la figura y su control suele ser el núcleo que sostiene el malestar. Por lo que a partir de una formulación individualizada, trabajamos sobre los patrones de pensamiento y conducta que mantienen la relación problemática con la alimentación, el cuerpo y la autoimagen.
Desde este modelo, se entiende que muchos trastornos alimentarios comparten un núcleo común: la sobreevaluación del peso, la figura corporal y su control como principal medida del propio valor.
Esta sobreimportancia suele dar lugar a restricción alimentaria rígida, reglas dietéticas extremas, preocupación constante por la comida y el cuerpo, conductas compensatorias, la autocrítica intensa, las dificultades en la regulación emocional y, episodios de atracones.
El objetivo es desarrollar habilidades de afrontamiento más saludables, modificar creencias rígidas e irracionales y construir una relación más equilibrada con la comida y el propio cuerpo.
Este enfoque me permite acompañarte de manera personalizada, respetando tu ritmo y trabajando sobre aquello que está sosteniendo el malestar en tu contexto personal.
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En mi práctica, integro algunas técnicas terapéuticas basadas en evidencia, con el objetivo de ofrecer una intervención personalizada y centrada en tus necesidades. Cada técnica se adapta al momento del proceso y al tipo de dificultad que estés atravesando:
Terapia de Esquemas (TS).
Intervenciones de la Terapia Dialectico Conductual (DBT).
Intervenciones de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Intervenciones de la Terapia de Activación Conductual (AC).
Intervenciones de la Terapia Basada en Procesos (TBP).
Estas herramientas me permiten acompañarte desde un enfoque integrador y sensible a tu historia, promoviendo el bienestar emocional y el crecimiento personal a largo plazo.
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Juntos exploraremos patrones que se repiten en tu vida para empezar a cambiarlos a tu favor.
Estos patrones, llamados “esquemas”, son creencias arraigadas sobre uno mismo, los demás o el mundo, que que se formaron cuando las necesidades emocionales básicas no fueron cubiertas en la infancia; y pueden llevarnos a repetir situaciones dolorosas en la actualidad.
Los esquemas o creencias negativas sobre la vida pueden provocar baja autoestima, falta de conexión con los demás, dificultades para expresar sentimientos y emociones, y una preocupación excesiva por cuestiones básicas de seguridad.A través de este proceso terapéutico, se busca identificarlos y comprender cómo influyen en los problemas actuales para desarrollar formas más saludables (adaptativas) de satisfacer las necesidades, rompiendo con los patrones repetitivos.
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Diseñada para tratar la desregulación emocional intensa, conductas autodestructivas y principalmente, el trastorno límite de la personalidad (TLP).
Combina la aceptación de la experiencia con técnicas de cambio conductual.
Enseña habilidades prácticas que permiten manejar emociones abrumadoras, mejorar las relaciones interpersonales y reducir crisis, sin recurrir a conductas nocivas.
Se centra en cuatro áreas clave: aceptar y entender las emociones sin juicio, gestionar emociones intensas, enfrentar crisis sin comportamientos autodestructivos y mejorar la comunicación con límites y asertividad.
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La ACT funciona bajo un modelo contextualista, enfocado en cambiar la función de los síntomas y no solo reducirlos.
No busca modificar o eliminar pensamientos negativos, sino cambiar la relación de la persona con ellos a través de la aceptación de pensamientos y emociones incómodas en lugar de luchar contra ellos, clarificando lo que es importante y significativo para cada persona, tomando la acción comprometida mediante medidas concretas y conductuales alineadas con los valores personales.
La flexibilidad psicológica es el objetivo central, para permitirnos adaptarnos a situaciones difíciles sin evitar el dolor. Utilizamos técnicas para desvincularnos de los pensamientos que se fusionan con nuestra identidad y que podemos ver como verdades absolutas. Además, trabajamos con el aquí y ahora, teniendo conciencia del momento presente.
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Aborda principalmente la depresión, buscando romper el ciclo de inactividad, evitación y aislamiento que mantiene el estado de ánimo bajo. Buscando conectar con fuentes de refuerzo positivo y gratificación que nos lleven a reconectar con valores personales para aumentar la gratificación y el sentido de logro.
Incluye la resolución de problemas, técnicas de gestión de tiempo y la búsqueda de apoyo social, siendo útil también para trastornos de ansiedad y procrastinación.
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La Terapia Basada en Procesos no busca modificar los procesos psicológicos subyacentes que sostienen el malestar (como la evitación experiencial, la fusión cognitiva, la rumiación o la intolerancia a la incertidumbre), en lugar de tratar etiquetas diagnósticas fijas y ajustándose al contexto único de cada persona.
Desde una mirada contextual, más flexible, transdiagnóstica y que promueve la flexibilidad psicologica, centrando el trabajo en los procesos psicológicos fundamentales (como la flexibilidad, la autocompasión y la regulación emocional) para lograr un cambio profundo y sostenible.
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Su objetivo es mejorar la comunicación, la confianza y la conexión emocional en las relaciones, ayudando a manejar los conflictos con empatía y a construir bases sólidas de respeto y entendimiento mutuo.
Aunque fue desarrollado originalmente para parejas, sus principios también resultan muy útiles en relaciones interpersonales en general, como las familiares o laborales, donde la comunicación y la comprensión emocional son fundamentales.
A través de este método, se trabajan habilidades para escuchar activamente, expresar necesidades sin juicio y resolver desacuerdos de manera constructiva, fomentando vínculos más sanos, cercanos y colaborativos.
