¡Bienvenido/a!
Me da gusto que estés considerando la terapia psicológica como un paso hacia tu bienestar y crecimiento personal. Te ofrezco un espacio seguro, cálido y confidencial, donde podrás explorar tus pensamientos, emociones y experiencias sin juicio.
Acerca de mí
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Soy Psicóloga egresada de la Universidad Westhill, con Maestría en Psicoterapia Cognitivo-Conductual por el Centro de Psicoterapia Cognitiva.
Mi práctica se basa en un enfoque científico, empático y personalizado, orientado a acompañarte en el manejo de emociones difíciles, la comprensión de tus pensamientos y la construcción de cambios significativos en tu vida.
Cuento con experiencia en el tratamiento de trastornos de ansiedad (pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad generalizada, fobias específicas y TOC), trastornos afectivos (depresión y trastorno bipolar), trastornos por consumo de sustancias, así como un Diplomado en Terapia de Esquemas para el tratamiento de trastornos de la personalidad.
Además, realicé un Diplomado en Análisis Funcional e Intervenciones Clínicas, donde profundicé en técnicas como ACT, DBT, Activación Conductual y Terapia Basada en Procesos, lo que me permite adaptar las herramientas terapéuticas de manera personalizada a cada paciente.
Cuento también con formación en CBT-E un enfoque especializado para el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria, que promueve una relación más saludable con la comida, el cuerpo y las emociones.
Asimismo, estoy certificada en Nivel 1 del Método Gottman en Terapia de Parejas, con formación en herramientas para la mejora de la comunicación, la resolución de conflictos y la conexión emocional, aplicables en relaciones de pareja y en cualquier tipo de relación interpersonal.
Actualmente me encuentro cursando el Diplomado en Salud Mental de Niñas, Niños y Adolescentes en el Contexto Familiar en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, fortaleciendo mi formación en la evaluación e intervención clínica con una mirada integral que considera el entorno familiar como parte fundamental del proceso terapéutico.
Mi objetivo es acompañarte a comprender lo que estás viviendo, a manejar tus emociones con mayor claridad y a construir cambios significativos y positivos en tu vida. Aquí encontrarás validación, guía y un acompañamiento profesional diseñado especialmente para ti. -
Muchas personas llegan a terapia después de haber pasado mucho tiempo adaptándose, sosteniendo o callando partes de sí mismas. Otras llegan porque algo en su vida se repite, se rompe o duele, y aunque al inicio parezca que el problema está afuera, poco a poco descubren que también hay algo propio que necesita ser visto.
La terapia es un espacio para mirar con honestidad lo que ha pasado, lo que ha dolido y también la manera en que hemos aprendido a responder a eso. A veces eso implica validar heridas que no fueron reconocidas. Y otras veces implica asumir responsabilidades que habían sido difíciles de ver.
Muchas heridas se originan en entornos donde las emociones fueron minimizadas, ignoradas o malinterpretadas. Cuando eso ocurre, el dolor no necesita corrección, sino comprensión. Entender por qué algo dolió no es exagerar, porque comprender tu historia no significa quedarte en ella, sino usarla como punto de partida para elegir distinto.
Cuando alguien ha crecido en un entorno invalidante, no necesita que le expliquen por qué “no debería sentirse así”. Necesita que alguien le ayude a entender por qué sí tiene sentido que se sienta así.
Me interesa acompañar tanto el dolor que necesita ser comprendido, como los patrones que necesitan ser cuestionados. No desde el juicio, sino desde la conciencia.
Muchas veces vivimos desde aprendizajes que en algún momento nos ayudaron a sobrevivir, pero que hoy ya no representan lo que queremos construir.
La terapia es un espacio para cuestionar esas creencias heredadas o aprendidas sin conciencia, y empezar a elegir desde lo que realmente tiene sentido para ti.
La terapia no siempre es cómoda, pero sí puede ser profundamente transformadora cuando se hace desde la honestidad, la empatía y el compromiso personal. Aquí, tu experiencia será escuchada y respetada, y al mismo tiempo, trabajaremos para que puedas construir una vida más coherente con lo que verdaderamente quieres y valoras.
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Desde las primeras sesiones trabajaremos en entender qué te trae aquí, qué está doliendo o repitiéndose y qué te gustaría que fuera diferente. A partir de eso, iremos estableciendo objetivos claros que nos ayuden a dar estructura al proceso.
Cada sesión tiene un propósito. A veces será profundizar en una experiencia que necesita ser comprendida y validada. Otras veces será cuestionar creencias, revisar patrones o confrontar formas de actuar que quizá hoy ya no te están ayudando.
La validación es importante, pero no es lo único. También trabajaremos en generar conciencia y responsabilidad. El cambio implica mirar con honestidad tanto lo que te ha herido como la manera en que respondes a ello.
El proceso es colaborativo. No se trata de que yo tenga las respuestas, sino de que en conjunto podamos explorar, entender y construir alternativas más alineadas con lo que quieres para tu vida.
El proceso terapéutico también requiere continuidad fuera del espacio de sesión. En ciertos momentos trabajaremos ejercicios y técnicas que permitan integrar lo trabajado y facilitar cambios sostenidos en el tiempo.
Este es un espacio seguro, pero también es un espacio de crecimiento.
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Ansiedad, preocupación constante, ataques de pánico, miedos intensos o pensamientos repetitivos.
Dificultades para manejar emociones intensas, impulsividad o conductas autolesivas.
Tristeza persistente, desmotivación, cambios marcados en el estado de ánimo o ideación suicida.
Autoestima baja, autocrítica constante o exigencia excesiva.
Problemas con el consumo de alcohol u otras sustancias.
Conflictos en relaciones, problemas en la comunicación, miedo al abandono o patrones que se repiten.
Relación difícil con la comida, el cuerpo o la imagen personal.
Momentos de crisis, rupturas, duelo o decisiones importantes.
Búsqueda de sentido y dirección, autoconocimiento personal.
Modelos de intervención
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La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es un enfoque psicológico basado en la evidencia científica que ayuda a comprender cómo los pensamientos, las emociones y las conductas están relacionados y cómo pueden influir en nuestro bienestar.
Se basa en la premisa de que los problemas surgen de cómo las personas interpretan las situaciones, no de las situaciones en sí mismas.
A través de la TCC, trabajamos en identificar y modificar patrones de pensamiento que generan malestar, así como en desarrollar estrategias más saludables para enfrentar las situaciones de la vida cotidiana.
Este enfoque se centra en el presente y en la resolución práctica de los problemas, promoviendo cambios que se traduzcan en una mejor calidad de vida emocional, mental y conductual.
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La Terapia Cognitivo-Conductual Mejorada (TCC-E) es el tratamiento por excelencia con amplio respaldo científico para los trastornos de la conducta alimentaria. No se centra en un diagnóstico específico, sino en los procesos psicológicos que mantienen el problema.
Este enfoque parte de la comprensión de que la sobre-valoración del peso, la figura y su control suele ser el núcleo que sostiene el malestar. Por lo que a partir de una formulación individualizada, trabajamos sobre los patrones de pensamiento y conducta que mantienen la relación problemática con la alimentación, el cuerpo y la autoimagen.
Desde este modelo, se entiende que muchos trastornos alimentarios comparten un núcleo común: la sobreevaluación del peso, la figura corporal y su control como principal medida del propio valor.
Esta sobreimportancia suele dar lugar a restricción alimentaria rígida, reglas dietéticas extremas, preocupación constante por la comida y el cuerpo, conductas compensatorias, la autocrítica intensa, las dificultades en la regulación emocional y, episodios de atracones.
El objetivo es desarrollar habilidades de afrontamiento más saludables, modificar creencias rígidas e irracionales y construir una relación más equilibrada con la comida y el propio cuerpo.
Este enfoque me permite acompañarte de manera personalizada, respetando tu ritmo y trabajando sobre aquello que está sosteniendo el malestar en tu contexto personal.
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En mi práctica, integro algunas técnicas terapéuticas basadas en evidencia, con el objetivo de ofrecer una intervención personalizada y centrada en tus necesidades. Cada técnica se adapta al momento del proceso y al tipo de dificultad que estés atravesando:
Terapia de Esquemas (TS).
Intervenciones de la Terapia Dialectico Conductual (DBT).
Intervenciones de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).
Intervenciones de la Terapia de Activación Conductual (AC).
Intervenciones de la Terapia Basada en Procesos (TBP).
Estas herramientas me permiten acompañarte desde un enfoque integrador y sensible a tu historia, promoviendo el bienestar emocional y el crecimiento personal a largo plazo.
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Juntos exploraremos patrones que se repiten en tu vida para empezar a cambiarlos a tu favor.
Estos patrones, llamados “esquemas”, son creencias arraigadas sobre uno mismo, los demás o el mundo, que que se formaron cuando las necesidades emocionales básicas no fueron cubiertas en la infancia; y pueden llevarnos a repetir situaciones dolorosas en la actualidad.
Los esquemas o creencias negativas sobre la vida pueden provocar baja autoestima, falta de conexión con los demás, dificultades para expresar sentimientos y emociones, y una preocupación excesiva por cuestiones básicas de seguridad.A través de este proceso terapéutico, se busca identificarlos y comprender cómo influyen en los problemas actuales para desarrollar formas más saludables (adaptativas) de satisfacer las necesidades, rompiendo con los patrones repetitivos.
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Diseñada para tratar la desregulación emocional intensa, conductas autodestructivas y principalmente, el trastorno límite de la personalidad (TLP).
Combina la aceptación de la experiencia con técnicas de cambio conductual.
Enseña habilidades prácticas que permiten manejar emociones abrumadoras, mejorar las relaciones interpersonales y reducir crisis, sin recurrir a conductas nocivas.
Se centra en cuatro áreas clave: aceptar y entender las emociones sin juicio, gestionar emociones intensas, enfrentar crisis sin comportamientos autodestructivos y mejorar la comunicación con límites y asertividad.
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La ACT funciona bajo un modelo contextualista, enfocado en cambiar la función de los síntomas y no solo reducirlos.
No busca modificar o eliminar pensamientos negativos, sino cambiar la relación de la persona con ellos a través de la aceptación de pensamientos y emociones incómodas en lugar de luchar contra ellos, clarificando lo que es importante y significativo para cada persona, tomando la acción comprometida mediante medidas concretas y conductuales alineadas con los valores personales.
La flexibilidad psicológica es el objetivo central, para permitirnos adaptarnos a situaciones difíciles sin evitar el dolor. Utilizamos técnicas para desvincularnos de los pensamientos que se fusionan con nuestra identidad y que podemos ver como verdades absolutas. Además, trabajamos con el aquí y ahora, teniendo conciencia del momento presente.
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Aborda principalmente la depresión, buscando romper el ciclo de inactividad, evitación y aislamiento que mantiene el estado de ánimo bajo. Buscando conectar con fuentes de refuerzo positivo y gratificación que nos lleven a reconectar con valores personales para aumentar la gratificación y el sentido de logro.
Incluye la resolución de problemas, técnicas de gestión de tiempo y la búsqueda de apoyo social, siendo útil también para trastornos de ansiedad y procrastinación.
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La Terapia Basada en Procesos no busca modificar los procesos psicológicos subyacentes que sostienen el malestar (como la evitación experiencial, la fusión cognitiva, la rumiación o la intolerancia a la incertidumbre), en lugar de tratar etiquetas diagnósticas fijas y ajustándose al contexto único de cada persona.
Desde una mirada contextual, más flexible, transdiagnóstica y que promueve la flexibilidad psicologica, centrando el trabajo en los procesos psicológicos fundamentales (como la flexibilidad, la autocompasión y la regulación emocional) para lograr un cambio profundo y sostenible.
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Su objetivo es mejorar la comunicación, la confianza y la conexión emocional en las relaciones, ayudando a manejar los conflictos con empatía y a construir bases sólidas de respeto y entendimiento mutuo.
Aunque fue desarrollado originalmente para parejas, sus principios también resultan muy útiles en relaciones interpersonales en general, como las familiares o laborales, donde la comunicación y la comprensión emocional son fundamentales.
A través de este método, se trabajan habilidades para escuchar activamente, expresar necesidades sin juicio y resolver desacuerdos de manera constructiva, fomentando vínculos más sanos, cercanos y colaborativos.
